Hay ciudades que impresionan por un monumento concreto y otras que conquistan poco a poco.
Praga pertenece al segundo grupo.
Es una ciudad para caminar sin rumbo, cruzar puentes una y otra vez, descubrir patios escondidos, entrar en cafeterías centenarias y detenerse en cualquier esquina simplemente para contemplar el paisaje.
Nosotros decidimos dejar Praga para el final de nuestro viaje por la República Checa y, mirando atrás, creemos que fue una de las mejores decisiones que tomamos. Después de recorrer Moravia y Český Krumlov, llegar a la capital sin más desplazamientos por delante nos permitió disfrutarla con mucha más calma.
En esta guía encontrarás el itinerario que seguimos durante cuatro días, con todos los lugares que creemos imprescindibles, consejos prácticos y algunos pequeños descubrimientos que hicieron que nuestra experiencia fuera todavía mejor.
¿Son suficientes cuatro días para visitar Praga?
Sí.
Cuatro días permiten conocer los principales barrios históricos, visitar el Castillo de Praga, recorrer la Ciudad Vieja, descubrir Malá Strana y realizar alguna excursión cercana si te apetece.
Es cierto que podrías pasar una semana entera en la ciudad sin aburrirte, pero si es tu primera visita creemos que cuatro días ofrecen un equilibrio perfecto entre monumentos, paseos y tiempo para disfrutar de la ciudad sin prisas.
Nuestro mayor consejo es que no intentes convertir Praga en una lista de lugares que tachar. Gran parte de su encanto aparece cuando dejas el mapa en el bolsillo y simplemente caminas.
Dónde alojarse en Praga
Nosotros nos alojamos en el Hotel Páv, situado a unos diez minutos caminando de la Plaza de la Ciudad Vieja y muy cerca del río Moldava.
Después de pasar varios días allí creemos que fue una elección excelente. Nos permitió llegar andando a prácticamente todos los lugares que queríamos visitar y, al mismo tiempo, dormir en una zona mucho más tranquila que las calles más turísticas del centro histórico.
Además, tener el desayuno incluido hizo que pudiéramos empezar cada jornada sin preocuparnos por buscar una cafetería nada más salir del hotel.
Para nosotros, la ubicación fue uno de los grandes aciertos del viaje.
Cómo moverse por Praga
Una de las cosas que más nos sorprendió fue lo sencillo que resulta desplazarse por la ciudad.
Aunque Praga cuenta con una excelente red de metro, tranvías y autobuses, durante la mayor parte del viaje apenas utilizamos el transporte público porque muchos de los lugares imprescindibles pueden recorrerse perfectamente a pie.
Cuando necesitamos movernos algo más lejos utilizamos la aplicación PID Lítačka, que permite comprar los billetes directamente desde el móvil.
Si es tu primera visita, te recomendamos combinar largos paseos por el centro con el tranvía para acceder al Castillo o regresar al hotel al final del día.
Nuestro itinerario de 4 días en Praga
Día 1 — Primer contacto con la ciudad
Siempre que llegamos a una ciudad nueva intentamos no llenar el primer día de visitas. Preferimos caminar. Observar. Entender cómo funciona.
Comenzamos paseando por las orillas del Moldava hasta llegar al Puente de Carlos. Desde allí continuamos hacia la Plaza de la Ciudad Vieja, deteniéndonos a contemplar el Ayuntamiento, el Reloj Astronómico y las coloridas fachadas que rodean toda la plaza.
En lugar de seguir un itinerario rígido, dedicamos el resto del día a perdernos por las calles cercanas. Fue la mejor forma de empezar a conocer la ciudad.
Los imprescindibles de esta primera jornada
- Plaza de la Ciudad Vieja
- Reloj Astronómico
- Iglesia de Nuestra Señora de Týn
- Puente de Carlos
- Torre de la Pólvora
- Plaza de la República
Nuestro consejo: no cruces el Puente de Carlos una sola vez. Hazlo por la mañana, al atardecer y, si puedes, también de noche. La luz cambia completamente la atmósfera.
Dónde comer: merece la pena alejarse un poco de las calles más turísticas para encontrar restaurantes con mejor relación calidad-precio, y dedicar al menos una comida a probar platos tradicionales como la svíčková, el guláš o el pato asado acompañado de una buena cerveza checa.
Día 2 – Castillo de Praga, Malá Strana y uno de los mejores atardeceres de la ciudad
Si el primer día lo dedicamos a conocer el corazón de Praga, el segundo estuvo reservado para uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: el Castillo de Praga.
Nuestro consejo es empezar temprano, porque a medida que avanza la mañana llegan decenas de grupos organizados. Desayunamos con calma en el hotel y subimos caminando hasta la colina.
El Castillo de Praga es, en realidad, un enorme complejo histórico formado por palacios, iglesias, patios y jardines ampliados durante más de mil años. Dentro, la Catedral de San Vito fue el edificio que más nos impresionó: sus agujas góticas dominan todo el perfil de la ciudad y en el interior destacan especialmente las vidrieras y la sensación de amplitud de todo el espacio.
Muy cerca se encuentra el Antiguo Palacio Real, con la impresionante Sala Vladislav, y el Callejón del Oro, probablemente el rincón más fotografiado de todo el recinto, con sus pequeñas casas de colores.
En lugar de regresar por el mismo camino, decidimos descender caminando hacia Malá Strana. Las escaleras y calles empedradas que conectan el castillo con el barrio permiten descubrir una Praga mucho más tranquila que la del centro histórico. Allí visitamos la Iglesia de San Nicolás, una de las iglesias barrocas más espectaculares de Europa, y nos acercamos al Muro de John Lennon.
Terminamos la jornada volviendo a cruzar el Puente de Carlos, esta vez al atardecer — y descubrimos que el mismo puente parece completamente distinto según la hora del día.
Información práctica
Tiempo recomendado: día completo (8-9 horas con paradas). Distancia aproximada: 12-15 km caminando. Si quieres visitar los principales edificios del castillo, compra las entradas con antelación, especialmente en temporada alta.
Día 3 — Barrio Judío y la Praga menos evidente
Dedicamos el tercer día a una de las zonas que más nos impactó de toda la ciudad: Josefov, el antiguo barrio judío.
El Museo Judío de Praga reúne varias sinagogas y el Antiguo Cementerio Judío, con miles de lápidas apiladas unas sobre otras a lo largo de siglos. Es una visita que se recorre en silencio, muy distinta al ambiente animado del resto del centro histórico. La entrada conjunta es válida durante tres días consecutivos, así que si os sobra tiempo, no hace falta verlo todo de una sentada.
Por la mañana, antes de Josefov, subimos a la Torre del Ayuntamiento Viejo, en la Plaza de la Ciudad Vieja: las vistas desde arriba, con el reloj astronómico justo debajo, merecen la subida.
Nuestro consejo: id temprano, sobre las 9:00, antes de que los grupos organizados tomen la plaza — el ambiente cambia por completo.
Terminamos el día en una cervecería tradicional del centro, probando una svíčková acompañada de una Pilsner sin pasteurizar. Después de días caminando, sentarse con calma en una mesa de madera centenaria fue el broche perfecto.
Día 4 — Excursión a Kutná Hora
Si dispones de un cuarto día en Praga, nuestra recomendación es dedicarlo a una excursión de un día, y Kutná Hora fue, sin duda, la nuestra.
A poco más de una hora en tren desde Praga, esta pequeña ciudad guarda uno de los lugares más impactantes que hemos visitado nunca: el Osario de Sedlec, un templo decorado enteramente con huesos humanos. Requiere entrada anticipada online, así que reservad con antelación, sobre todo en temporada alta.
Después del osario, el centro histórico de Kutná Hora, con la Catedral de Santa Bárbara, ofrece un ambiente mucho más tranquilo que el de la capital — un contraste que se agradece después de varios días de aglomeraciones.
Si preferís naturaleza y aventura en lugar de historia, el Castillo de Karlštejn es una alternativa igual de popular para este cuarto día — tenéis nuestra experiencia completa en un artículo aparte.
Nuestra recomendación final tras estos 4 días
Praga es una ciudad que da para mucho más de cuatro días, pero si es tu primera visita, este itinerario te va a dejar con la sensación de haberla conocido de verdad: monumentos, barrios con alma propia, y al menos una excursión que te aleje de las multitudes.
Lo único que nos llevamos como pendiente para una próxima vez es Vyšehrad, el otro castillo de la ciudad, mucho menos visitado que el principal.
