Una de las cosas que más nos apetecía descubrir durante nuestro viaje era la gastronomía checa. Y tenemos que reconocer que veníamos con una idea bastante clara: cerveza, codillo y poco más.
Pero después de 11 días recorriendo el país descubrimos que la cocina checa es bastante más variada de lo que esperábamos.
Eso sí, hay algo que se mantiene prácticamente siempre: son platos contundentes, abundantes y perfectos para acompañar con una buena cerveza.
Los platos checos que tienes que probar
Si vais a viajar por República Checa, hay algunos platos que aparecen una y otra vez en las cartas y que merece la pena probar.
Svíčková na smetaně
Es uno de los platos más tradicionales de la cocina checa. Se trata de carne de ternera cocinada lentamente y acompañada de una salsa cremosa de verduras, normalmente con zanahoria, apio, cebolla y nata.
Se sirve con knedlíky, unas rodajas de masa cocida al vapor que aparecen como acompañamiento de muchísimos platos checos.
Vepřo knedlo zelo
Probablemente uno de los platos más representativos de la cocina tradicional checa: cerdo asado, col fermentada y knedlíky.
Es contundente, sí, pero también es de esas comidas que encajan perfectamente con el ambiente de una cervecería tradicional.
Guláš
Aunque asociemos inmediatamente el goulash con Hungría, en República Checa también es un plato muy habitual.
La versión checa suele tener una salsa más espesa y normalmente se sirve con knedlíky. Si os gusta la cocina de cuchara y los platos con salsa, es una apuesta bastante segura.
Pečená kachna
El pato asado es otra de las especialidades que podéis encontrar en los restaurantes tradicionales. Se cocina lentamente y suele acompañarse de col roja y knedlíky.
Koleno
Y llegamos al famoso codillo checo.
Las raciones suelen ser enormes, así que si queréis probarlo, tenedlo en cuenta antes de pedir varios platos. En muchos sitios una ración es perfectamente compartible entre dos personas.
¿Y si no comes carne?
Aquí encontramos una opción que nos parece especialmente interesante: el smažený sýr, queso empanado y frito que suele servirse con patatas y salsa tártara.
Es una de esas alternativas sencillas que aparecen en muchas cartas y que vienen muy bien si queréis descansar un día de la carne.
También podéis encontrar bramborák, una especie de tortita de patata rallada con ajo y mejorana.
Y si visitáis la zona de Bohemia del Sur, buscad la kulajda, una sopa cremosa elaborada con setas, patata, nata, eneldo y huevo. La probamos en el contexto de nuestra ruta y nos parece especialmente interesante para conocer la gastronomía de esta región.
Los postres checos
Después de platos bastante contundentes, llega el momento de algo dulce.
Uno de los que más nos llamó la atención fue el medovník, un pastel de miel formado por varias capas. Si os gustan los postres dulces, merece muchísimo la pena probarlo.
También encontraréis los koláče, pequeños pasteles rellenos de queso fresco, amapola, ciruela o fruta.
Y, por supuesto, os vais a encontrar con trdelník por todas partes, especialmente en las zonas más turísticas.
Está rico, pero aquí viene una pequeña aclaración que nos habría gustado saber antes de viajar: aunque se haya convertido en uno de los dulces más asociados al turismo en Praga, no es un dulce tradicional exclusivamente checo, sino que tiene origen húngaro/eslovaco.
Así que podéis probarlo tranquilamente, pero si queréis descubrir dulces más tradicionales, buscad también un buen koláč o medovník.
La cerveza checa: mucho más que una bebida
Y llegamos al otro gran protagonista de cualquier viaje a República Checa: la cerveza.
No hace falta que seáis grandes aficionados a la cerveza para daros cuenta de la importancia que tiene en la cultura gastronómica del país.
En las cervecerías tradicionales es muy habitual pedir una cerveza para acompañar la comida y, además, encontraréis una variedad enorme de marcas y estilos.
Durante nuestro viaje probamos algunas de las más conocidas:
Pilsner Urquell — la cerveza que dio nombre al estilo Pilsner y una de las imprescindibles para probar durante un viaje por el país.
Budweiser Budvar — y aquí cuidado con el nombre, porque no estamos hablando de la conocida marca estadounidense. Budvar es una cerveza checa elaborada en České Budějovice.
Kozel — muy popular y fácil de encontrar, tanto en versión rubia como negra.
Bernard — otra cerveza checa que merece la pena probar si os gustan las cervezas con algo más de carácter.
Staropramen — una de las cervezas más conocidas de Praga.
Pero nuestro consejo es que no os limitéis a pedir siempre la misma marca.
Entrad en las pivnice, las cervecerías tradicionales, y dejad que os sorprendan.
En muchos locales la cerveza se sirve directamente de barril y forma parte de la experiencia tanto como la propia comida.
Una cerveza que teníamos al lado del hotel
En Praga tuvimos además una cervecería muy especial prácticamente al lado de nuestro alojamiento: U Fleků.
Este histórico local lleva elaborando cerveza desde 1499 y es conocido especialmente por su cerveza negra Flekovský ležák.
Sí, es un lugar muy turístico.
Pero después de tenerlo prácticamente puerta con puerta con nuestro hotel, ¿cómo no íbamos a entrar a tomar una cerveza?
Y precisamente eso es algo que nos gusta hacer cuando viajamos: aunque un lugar sea turístico, si nos pilla de paso y nos apetece, entramos y lo disfrutamos.
Y en Moravia, vino
Si vais a hacer una ruta como la nuestra y pasáis por Mikulov y la región de Pálava, no os quedéis solamente con la cerveza.
Esta zona es especialmente conocida por sus vinos de Moravia.
Nosotros teníamos apuntado probar variedades como Pálava, Ryzlink rýnský (Riesling), Veltlínské zelené y Frankovka.
Y es que recorrer los viñedos de Pálava en bicicleta fue precisamente una de las experiencias que más nos ayudaron a entender la importancia del vino en esta región.
Así que una buena combinación para un viaje por República Checa sería: cerveza en las cervecerías tradicionales y vino cuando lleguéis a Moravia.
¿Cuánto cuesta comer y beber en República Checa?
Los precios que recogimos durante la planificación del viaje nos daban como referencia aproximadamente:
- 🍺 Cerveza: 55–90 CZK
- ☕ Café: 60–100 CZK
- 🥤 Refresco: 50–80 CZK
- 💧 Agua: 35–60 CZK
- 🍽️ Plato principal: 220–450 CZK
- 🍰 Postre: 90–160 CZK
Son precios orientativos y pueden variar bastante dependiendo de la ciudad y, sobre todo, de si coméis en una zona muy turística.
En nuestro viaje intentamos combinar restaurantes más conocidos con cervecerías tradicionales y locales que encontramos durante nuestros paseos.
Y, como siempre, iremos contando en cada etapa dónde comimos, qué pedimos y cuánto nos costó, porque creemos que esa información resulta mucho más útil que simplemente hacer una lista de restaurantes.
Nuestro consejo: entrad en las cervecerías tradicionales
Si hay una recomendación gastronómica que nos llevamos de este viaje es esta:
No tengáis miedo de entrar en una cervecería tradicional aunque la carta esté solamente en checo.
Muchas veces son precisamente esos locales, con mesas de madera, decoración antigua y una carta que cuesta descifrar, los que permiten acercarse de verdad a la gastronomía local.
Y si no sabéis qué pedir, siempre podéis recurrir a una de las palabras que más vais a utilizar durante el viaje:
Pivo = cerveza. 🍺


